Las ESPIGAS como sistema de clasificación del TURISMO RURAL en España. II PARTE

Hoy en día, la mayor parte del turismo que se lleva a cabo en áreas naturales no constituye ecoturismo y, por consiguiente, no es sostenible. De hecho, el ecoturismo se debe distinguir del simple turismo de naturaleza por su énfasis en la conservación, la educación, la responsabilidad del viajero y la participación activa de la comunidad local donde se asienta, aspectos todos ellos que son pasados por alto en la clasificación por espigas de ASETUR y que se deben dar por sentados. Aún así, lo bueno es que las espigas de ASETUR pretenden ser totalmente compatibles con cualquier otra marca de calidad y con otras normativas por lo que, en este contexto y sin entrar en conflicto, el proyecto CERES de turismo rural ecológico se puede erigir como el auténtico símbolo de distinción de esta tipología de turismo sostenible en España, valores que ni mucho menos son implícitos sin más al producto turístico rural.

Buscando de nuevo el símil con Francia, de forma paralela al sello de garantía “Gîtes de France”, lo ideal sería poder crear una red similar a Accueil Paysan. Esta es una red de agroturismos fundada en 1987 para proponer una alternativa totalmente ecológica y natural, que se oponga a la agricultura intensiva y combata la despoblación en el campo, promoviendo el desarrollo rural local. Se trata de una alternativa al turismo rural tradicional, cuyo objetivo es mostrar el modo de vida del campo, palpando el ritmo de la cuatro estaciones, integrándote con el medio desde el respeto y cuidado al entorno, desde una óptica de convivencia e intercambio de culturas, en donde la idea de bienestar y comodidad es esencial. Probablemente para desarrollar una red similar en España quede todavía un largo camino, pero ya ha quedado claro que Francia, al menos en lo que se refiere al turismo rural, nos lleva bastante ventaja.

Volviendo a España, la principal conclusión que se extrae de las ponencias que tuvieron lugar en el congreso de ASETUR la semana pasada es que el futuro del turismo rural pasa por la innovación, la sostenibilidad y la diferenciación, cuestiones que por otra parte pueden ser aplicables a cualquier tipo de producto turístico. No atienden, por tanto, a las peculiares características del turismo rural a las que todo el mundo apela pero que luego no se aplican, cayendo en exceso en el refrito. Prueba de ello es el sorprendente titular de El Periódico de Aragón con el que publica una noticia del congreso de turismo rural de ASETUR este pasado domingo: “El turismo rural se vuelve más sostenible gracias a Internet”. ¿Alguien me puede explicar la relación entre ser más sostenibles e Internet en el ámbito del turismo rural?

Este es un ejemplo más de la banalización del uso del término sostenible, que más que un indicio es un hecho consumado, sobre todo en lo que se refiere al turismo rural y a pesar de que se está diciendo algo sin ningún sentido. En medio de este uso indiscriminado del concepto, el proyecto Ceres nace como una iniciativa dirigida a la preservación, a la conservación y a la difusión del patrimonio rural, etnográfico y del entorno medioambiental que lo rodea y le concede su razón de existir. El objetivo máximo es sensibilizar, orientar y dar precisamente valor a los criterios de sostenibilidad de los establecimientos turísticos rurales, que además muchas veces no son valorados por los propios dueños porque los tienen más que asimilados e interiorizados. Todo siendo acorde con las nuevas demandas de un consumo respetuoso con los recursos naturales y las culturas locales, fomentando una acción positiva entre los usuarios y en el entorno.

Con todo, el término sostenibilidad es algo que conviene comenzar a usar con conocimiento de causa. Sin ir más lejos, según se apunta en el blog Diario del Turismo Sostenible, el reputado gurú del turismo responsable Xavier Font, un catalán que es el director de estudios del International Centre for Responsible Tourism de Leeds (Inglaterra), afirma que “las compañías que hacen mejor el marketing no son las mejores en sostenibilidad y las que sí son buenas en sostenibilidad, pequeñas empresas gestionadas por idealistas, no son buenas en marketing.” Y es que a pesar de ser un claro elemento diferenciador, muchas veces estas pequeñas empresas no saben bien cómo comunicarlo, cuestión que en el mundo del turismo rural se magnifica.

Así, muchos empresarios sin escrúpulos se aprovechan del tirón del concepto y se infiltran en un ámbito en donde no pintan nada, quitando cuota de mercado a pequeños establecimientos que llevan muchos años en el candelero del turismo rural sostenible. Cuando hablamos de un producto de sol y playa, por ejemplo, quién más quién menos sabe discernir entre una empresa o destino sostenible y no sostenible. En el caso del turismo rural, el usuario medio tiende a relacionar el producto en sí con la sostenibilidad, cuando no siempre es así. Por eso, la clasificación en espigas de ASETUR servirá para poner un poco de orden en el caótico océano de legislaciones que regulan el turismo rural en la actualidad, pero nos conviene a todos identificar que modelo de gestión sigue cada establecimiento y dar valor a quién trabaja de verdad por ofrecer una oferta rural de calidad, sostenible y ecológica.

Acerca de

Formado en comunicación y turismo, fue en el sector turístico donde precisamente comenzó a apreciar la necesidad de un giro a la hora de viajar y practicar turismo. Considera que un viaje responsable no sólo se reduce a una adecuada práctica medioambiental, sino que debe resumir todas las habilidades que se suponen implícitas a las buenas relaciones personales, aunque no siempre es así. Tal vez resulte paradójico pensar que todo viaje debe convertirse en un intercambio social y cultural, pero... ¿por qué no intentarlo? Con experiencia profesional contrastada en medios de comunicación y en entidades públicas y privadas dentro del sector turístico, es uno de los fundadores de Ecotumismo y lleva la gestión editorial y coordinación de proyectos desde su puesta en marcha en 2009. En esta última etapa de su vida profesional ha adquirido experiencia nacional e internacional en el marco de proyectos vinculados al turismo responsable trabajando como consultor freelance a través de Ecotouristing. Además ha adquirido un notable conocimiento de la realidad actual del sector del turismo rural en España, gracias a su trabajo como responsable de comunicación y coordinación de proyectos con la Fundación Ecoagroturismo. A principios de 2013 se ha incorporado al equipo del portal de turismo temático Turinea para dar soporte en tareas de comunicación y marketing, además de desarrollar el proyecto Rutas turísticas y Paisajes Sonoros. Una innovadora iniciativa para poner en valor una red de rutas turísticas basadas en experiencias sensoriales etnográfico-culturales y ambientales, con la premisa de fomentar un tipo de turismo responsable y sostenible. Se enfatizará el carácter innovador del proyecto a través de herramientas sonoras al servicio de las nuevas tecnologías, que servirán como elemento clave de conservación cultural, como instrumento de promoción y como hilo conductor de las diferentes propuestas.

1 comentario

  1. Corina Frkovich

    Por lo que puedo ver en el artículo, en Europa si que hacen una buena diferenciación entre lo que es turismo en áreas naturales y lo que verdaderamente es ecoturismo o turismo sostenible. Pienso que aquí en Perú tenemos las mismas o mayores posibilidades de practicarlo, sólo es tema de informarse acerca de las agencias que tienen este tipo de propuestas. Una agencia de viajes responsables con la que yo contraté mi último viaje a Cusco me pareció formidable, su nombre es Kawsay, se las recomiendo: http://perufairtravel.com

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