La costa de Senegal: conservación y protección de un ECOSISTEMA VITAL amenazado 1/2 Nuestra Filosofía / Proyectos Ecotumismo / Turismo responsable / Viaje a Senegal

Senegal costaSegún un estudio regional encargado por la Unión Económica y Monetaria de África del Oeste (Uemoa), en 2100 muchas de las ciudades costeras de África occidental, como Dakar, Abidjan o Conakry podrían desaparecer debido a la erosión y al avance del mar. El estado de conservación de las costas occidentales africanas se presupone una cuestión de Estado para todos estos países, ya que las inundaciones son un problema cíclico que podría incrementarse ante la posible influencia que tendrá sobre las mismas el cambio climático. Si pensamos en un país como Senegal por ejemplo, donde las zonas costeras apenas cuentan con desnivel, podemos hablar de áreas extremadamente vulnerables a la erosión a poco que el nivel del mar suba por los efectos del deshielo en los polos. Más allá de los efectos adversos que eso puede suponer a la pesca, otros sectores como la agricultura también se verían afectados por la influencia de la salinización en las tierras costeras cultivables y la falta creciente de agua dulce.

El Plan Nacional de Adaptación a los Cambios Climáticos (PANA 2006) identifica los sectores más vulnerables en Senegal y propone acciones y estrategias para la lucha contra la salinización de las tierras, la realización de obras de protección de la costa o la adopción de medidas de orden legislativo e institucional. Sin embargo, acciones de este tipo no aseguran el éxito y a veces los mayores peligros de las zonas costeras vienen motivados precisamente por la acción del hombre, que termina por romper más si cabe el equilibrio ecológico de la misma. Este es el caso del Parque Nacional de la Langue de Barbarie, en torno a Sant Louis (norte de Senegal, cerca de la frontera con Mauritania). Es posible que estas 2000 hectáreas de cordones de dunas en la desembocadura del río Senegal, que sirven de área de reproducción para miles de aves, tengan los días contados.

Langue de Barbarie Senegal

A finales de 2003, con el fin de salvar la ciudad de Sant Louis de las inundaciones provocadas por la crecida del río, las autoridades locales decidieron excavar con urgencia un canal de cuatro metros de ancho a través de la lengua de arena, siete kilómetros al sur de la ciudad. La idea era que el río pudiera desembocar con mayor facilidad en el mar pero, por efecto de las fuertes mareas, el canal no se estabilizó y comenzó a crecer casi automáticamente. Hoy en día, la anchura ha superado el kilómetro de largo, la lengua de tierra está cortada en dos y la fuerza de la marea puede adentrarse sin problema en el río Senegal. Tal ha sido el desastre ecológico y social que la pesca se ha visto afectada, porque las piraguas corren serio peligro al atravesar la zona. Además, los habitantes del pueblo pesquero de Dounba Begei han tenido que abandonar sus hogares por los peligros de las crecidas del agua.

Si seguimos bajando por la costa senegalesa más hacia el sur, nos encontramos con casos similares, aunque en los últimos años hay algunos atisbos de cambio que invitan a ser mucho más optimistas. Tanto el delta del Sine Saloum, al norte de Gambia, como la Casamance, al sur, son zonas de gran valor ecológico y medioambiental. Lo son, fundamentalmente, gracias a los innumerables brazos de agua tupidos de manglares en torno a los ríos Saloum y Casamance. Los manglares son un elemento fundamental para luchar contra la fragilidad del equilibrio ecológico costero, al constituir la frontera entre el mar y la tierra. Precisamente por ello, son áreas con especial sensibilidad a las actividades humanas y a las posibles consecuencias del cambio climático.

Senegal manglar

Por desgracia, la situación a nivel planetario de estos ecosistemas se ha degradado de forma exponencial en las últimas décadas. Entre 1980 y 2008, 3,6 millones de hectáreas de manglar desaparecieron en todo el planeta, lo que supuso un 20% de la población total. En el mismo período, una cuarta parte de los manglares de las costas de África occidental fueron borrados del mapa, debido principalmente a las grandes sequías que asolaron al África subsahariana en los 70 y 80. El exceso de sal y la ausencia de agua dulce provocaron que muchos manglares murieran, aprovechándose la madera para hacer carbón, construir casas o ahumar conchas y pescados. Por si fuera poco, con los manglares se fue la barrera de protección natural de los arrozales contra la sal, por lo que se tuvo que recurrir a la construcción de grandes diques de contención en Ziguinchor o Affiniam (Casamance).

Soluciones frente a una situación insostenible

El tiempo ha demostrado que estas obras de ingeniería no siempre son la mejor solución, al menos si no se tiene en cuenta el equilibrio inescrutable con el que se mueve la naturaleza. Los diques lograron contener las subidas del mar, pero también bloquearon la influencia de las mareas y provocaron una mayor destrucción de los manglares. Además, la construcción de pistas y carreteras sin dejar un pasaje para favorecer el intercambio entre el agua del mar y del río, necesario para mantener este ecosistema, acabó por acelerar el proceso. La situación en los primeros años de este nuevo siglo comenzaba a ser realmente insostenible, aunque la acción de entidades como Oceanium, un organismo senegalés dedicado a la conservación medioambiental de zonas costeras, ha ayudado en los últimos años a combatir este delicado retroceso.

Senegal Manglares

A partir de 2004, Oceanium ha puesto en marcha una exitosa campaña de repoblación de manglares centrada en el Sine Saloum y en la Casamance. Tras una campaña de sensibilización y formación, la acción ha movilizado a más de 80.000 participantes de 323 pueblos de ambas regiones, concienciados de la importancia de recuperar un hábitat tan fundamental para sus vidas. Más de 36.000.000 de jóvenes manglares plantados sólo en el invierno de 2009 constatan el éxito de una campaña que permite lanzar un llamamiento a los gobiernos del África occidental. Antes de ponerse a construir rutas, carreteras o diques de contención, resulta fundamental otorgarle un papel crucial a la ecología y al equilibrio de la naturaleza, que es sabia y suele actuar en consecuencia. Si medimos el impacto de todo lo que hacemos, probablemente podremos luchar mejor contra las adversidades que se atisban en torno al cambio climático y sus efectos.


Formado en comunicación y turismo, fue en el sector turístico donde precisamente comenzó a apreciar la necesidad de un giro a la hora de viajar y practicar turismo. Considera que un viaje responsable no sólo se reduce a una adecuada práctica medioambiental, sino que debe resumir todas las habilidades que se suponen implícitas a las buenas relaciones personales, aunque no siempre es así. Tal vez resulte paradójico pensar que todo viaje debe convertirse en un intercambio social y cultural, pero... ¿por qué no intentarlo? Con experiencia profesional contrastada en medios de comunicación y en entidades públicas y privadas dentro del sector turístico, es uno de los fundadores de Ecotumismo y lleva la gestión editorial y coordinación de proyectos desde su puesta en marcha en 2009. En esta última etapa de su vida profesional ha adquirido experiencia nacional e internacional en el marco de proyectos vinculados al turismo responsable trabajando como consultor freelance a través de Ecotouristing. Además ha adquirido un notable conocimiento de la realidad actual del sector del turismo rural en España, gracias a su trabajo como responsable de comunicación y coordinación de proyectos con la Fundación Ecoagroturismo. A principios de 2013 se ha incorporado al equipo del portal de turismo temático Turinea para dar soporte en tareas de comunicación y marketing, además de desarrollar el proyecto Rutas turísticas y Paisajes Sonoros. Una innovadora iniciativa para poner en valor una red de rutas turísticas basadas en experiencias sensoriales etnográfico-culturales y ambientales, con la premisa de fomentar un tipo de turismo responsable y sostenible. Se enfatizará el carácter innovador del proyecto a través de herramientas sonoras al servicio de las nuevas tecnologías, que servirán como elemento clave de conservación cultural, como instrumento de promoción y como hilo conductor de las diferentes propuestas.

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