Permacultura y Eco-dependencia: los secretos de la vida Permacultura

Por todos es sabido a estas alturas que la permacultura es un sistema holístico de diseño de espacios humanos sostenibles, que buscan la integración armónica de los seres humanos con su entorno. Con varias décadas de desarrollo a través de proyectos e iniciativas en todo el planeta, la permacultura es hoy en día una de las herramientas fundamentales para la construcción de un nuevo mundo. Un nuevo paradigma mundial que muchos de nosotros queremos ver, experimentar y dejar a las siguientes generaciones.

Pero por pocos es conocida la importancia de un concepto que nutre sus raíces en esta visión holística de la vida y sus procesos. Los humanos somos seres Eco-dependientes, a niveles que muchos de nosotros no podemos imaginar. Esto quiere decir que somos una especie más, no la mejor, ni la más importante… y que dependemos por completo de los ecosistemas donde desarrollamos nuestras vidas en compañía de infinitud de especies, sin las cuales la vida no sería posible.

La vida en el planeta Tierra es casi un milagro que ha logrado vencer la entropía generalizada del universo, en donde lo normal son satélites como la Luna o planetas como Marte u otros ejemplos gaseosos, rocosos y sin vida compleja. A través de cientos de millones de años, la atmósfera ha ido cambiando su composición, la temperatura ha variado en rangos considerables y el agua disponible ha pasado de formas sólidas en casi todo el planeta a la forma líquida en la que la conocemos hoy. Otros ciclos, aparte del agua, como los del nitrógeno, el carbono o el fósforo, imprescindibles para la vida, también han ido evolucionando hasta formar los equilibrios dinámicos que han permitido, sólo en los últimos cientos de miles de años, el desarrollo de la especie humana. Nuestra especie aparece en unas condiciones específicas del Planeta, que posibilitaron nuestro desarrollo. Llevamos aquí poco tiempo en términos relativos a la edad de la Tierra, muy poco.

Sin embargo, todo eso no sólo ha sido posible por estos parámetros físicos concretos, que han permanecido relativamente constantes durante nuestro desarrollo. También ha sido posible estar hoy aquí porque compartimos una Eco-dependencia profunda con miles de especies animales y vegetales. ¿Que sería de nosotros sin polinizadores? ¿Que sería de la especia humana sin microorganismos que garanticen la salud y fertilidad de los suelos? ¿Que sería de nosotros sin el oxígeno que nos dan las plantas o las algas? Los humanos, especialmente a raíz de nuestra des-conexión profunda con la naturaleza, acaecida en los últimos siglos con el desarrollo industrial y el avance de la visión científica antropocentrista, nos hemos creído en la cúspide de la pirámide natural.

Sin embargo, deberíamos hacer algunas preguntas clave. ¿Que servicio hace la especie humana al resto del planeta? Ninguno, más bien al revés. Nos hemos dedicado a destruirla y explotarla sin ningún sentido vital profundo y sostenible. Por el contrario, sólo nos guía un sentido económico erróneo. La Tierra podría seguir sin nosotros perfectamente, incluso mejor. Sin embargo, nosotros no duraríamos un año sin abejas o sin bacterias des-componedoras que cierren los ciclos de nutrientes. Hablando de bacterias, la vida se nos acabaría en dos semanas sin las que digieren los alimentos en nuestros intestinos. Tal cual. Y son sólo unos pocos ejemplos…

permacultura

Es por eso que, ante el colapso ecológico que tenemos delante, la pérdida sin precedentes de biodiversidad (la red y el seguro que sostiene la vida y sus posibilidades), el cambio climático derivado de la quema indiscriminada de combustibles fósiles y nuestros modelos de vida imperantes, deberíamos cuestionarnos en profundidad nuestro papel en la Tierra. Un aumento de unos pocos grados, el derretimiento de los polos, el cambio en las corrientes de El Golfo o fenómenos acentuados como el de El Niño podrían acabar con cosechas, especies, la propia vida humana y sus posibilidades de continuidad en este puntito del universo.

No hay ningún Marte esperando, ni posibilidad de sobrevivir si no tenemos en cuenta, si no respetamos,  favorecemos y regeneramos, a esta Eco-dependencia profunda que nos ha permitido llegar hasta aquí. Debemos luchar por otro sistema socio-económico y político que garantice y refuerce esta gran realidad de la que todos dependemos como especie.


Economista licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Barcelona (2007), su interés por la ecología le ha hecho transitar por un ámbito totalmente diferente. Especializado en Economía ecológica y biofísica y diplomado en Permacultura por el Instituto de Permacultura Montsant (2010), es el promotor en la Isla de El Hierro de la Escuela de Permacultura PapaGaia. Una iniciativa en donde se desarrollan propuestas, se estudia y se enseña una forma holística de entender nuestra ecodependencia e interdependencia como seres vivos del planeta Tierra. Especializado en las implicaciones y relaciones profundas entre Economía, Energía y Ecosistemas naturales, anualmente organiza cursos dirigidos a gente de todo el mundo.

Comentarios

  1. Estamos de acuerdo con esta reflexión profunda y responsable. Desde cualquier rol o actividad que cumplamos se puede amar al planeta ayudando a cuidalo

  2. Estoy bastante de acuerdo con esto, es un buen tema para reflexionar y conocer más, también es importante mantener al medio ambiente limpio, porque gracias a ello vivimos

  3. es muy reflexivo este articulo, sin duda sin el medio ambiente no existiría la vida

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