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Turismo Responsable en ÁfricaContinuando con la serie de entrevistas que he realizado para el reportaje sobre turismo publicado en el primer número de la revista África Scientia, hoy le toca el turno a Paula Díaz. Una entrevista además muy especial porque Paula se ha unido recientemente al equipo de Ecotumismo y de Ecotouristing. Diplomada en Empresas y Actividades Turísticas y Licenciada en Ecoturismo, se define profesionalmente como “Turismóloga”. Toma la decisión de especializarse en Dirección y Gestión del Turismo Responsable y cursar un Postgrado en el International Center for Responsible Tourism (Leeds, Reino Unido) cuando descubre la veracidad del dicho asiático “el turismo es como el fuego, puedes cocinar tu cena en él pero si no tienes cuidado incendiará tu casa”. Ha trabajado, residido y viajado en ocho países africanos, bien trabajando internacionalmente en proyectos de desarrollo y gestión del sector turístico como consultora, como fue el caso de su última estancia en Namibia o a través del Cuerpo de voluntarios de la Organización Mundial del Turismo (OMT), de la que también es miembro. Esta es su entrevista:

Pregunta: Desde tu experiencia sobre el terreno en los países en los que has estado ¿qué impactos consideras como más positivos y más negativos en relación a la actividad turística?

Respuesta: Entre los más positivos destacaría que, como consecuencia de la visita e interés mostrado por los turistas, ha habido una mejora en la percepción de los recursos naturales y culturales por parte de la comunidad, particularmente los jóvenes. Por ejemplo, en Maletsuyane Falls en Lesoto, en donde se puede realizar el rapel más alto comercializado del mundo (Guiness record), hay una iniciativa muy interesante en este sentido. El Semonkong Lodge es un establecimiento cuyo dueño, sudafricano que ha residido desde niño en Lesoto, apoya muchas iniciativas en turismo: promociona y comercializa una serie de rutas temáticas gestionadas por la comunidad sin cobrar ningún tipo de comisión, financia cursos de formación para sus empleados y utiliza siempre productos locales. En general, la artesanía local se revaloriza, algo destacable sobre todo en utensilios que antes de la llegada del turismo habían dejado de ser usados. Luego hay tribus que, socialmente, están infravaloradas o mal vistas pero que debido al interés de los turistas por ellas han subido su status como los himbas en Namibia o los maasai en Kenya o Tanzania.

También es destacable que, gracias al turismo, se pueden desarrollar acciones de formación y creación de puestos de trabajo en zonas rurales gracias a cursos para potenciales guías o el diseño de rutas temáticas, lo cuál puede suponer una fuente de ingresos mensuales para muchas familias gracias al apoyo a múltiples miembros del núcleo familiar por parte de los asalariados. Sobre todo en el caso de colectivos más desfavorecidos como los jóvenes o las mujeres. Eso sin olvidar algunos programas de conservación de la fauna, fruto de asociaciones entre empresas turísticas privadas y comunidades locales, como en el caso de las Conservancies en Namibia.

Con respecto a los negativos, la realidad indica que muchas veces no existe un entendimiento entre las comunidades y los visitantes porque los locales directamente creen que los turistas son ricos por el hecho de poder permitirse un viaje así. También se dan casos de discriminación positiva por parte de los propios turistas, que se dejan llevar por esa mirada  demasiada paternalista. Muchos jóvenes, especialmente aquellos que están más en contacto con los turistas, pueden llegar a sufrir una occidentalización y un cambio de costumbres o valores. Frente a esa tendencia por parte de muchos viajes organizados que llevan a turistas especialmente por ghettos o zonas marginales, subidos en autobuses o camiones, para que saquen sus fotos, vean el panorama y poco más, yo destacaría una iniciativa que conocí en Namibia y que ejemplifica justo lo contrario.

Katutura Tours trabaja en el suburbio de Katutura en Windhoek, la capital de Namibia, siguiendo un circuito en bici en donde se evita invadir el espacio privado de los habitantes. Ofrece información “pre- departure” con el código de conducta y normas de seguridad, siempre pide permiso a las personas para mostrar sus actividades o tiendas y distribuye el beneficio económico del coste de la visita a lo largo del trayecto entre diversos comerciantes.

Pregunta: ¿Qué consejos o recomendaciones le darías a una persona que se está pensando viajar a los países en los que has estado viviendo?

Respuesta: Básicamente le diría que intente conocer, en la medida de lo posible, el entorno cultural, social o político, bien a través de guías de viaje, libros, de la propia gente del lugar o de medios de comunicación locales. Que intente entablar conversación con los habitantes del lugar pero evitando molestias innecesarias, siempre evaluando la actitud de nuestro interlocutor. Hay que procurar realizar alguna actividad con la gente local para poder comprender mejor su realidad. En este sentido, es importante antes de viajar informarse de las costumbres y normas socioculturales, prestando atención a no incumplir ninguna que pudiese ofender a la comunidad local.

Hay que seguir las recomendaciones del guía o recepcionista en cuanto a que zonas visitar u horarios. Aquí, simplemente, un poco de sentido común como en todas partes. Es fundamental borrar la idea de tener que dar regalos directamente a los niños. Procurar siempre consumir en establecimientos gestionados por gente local o, en todo caso, extranjeros residentes que cumplan con la legislación social, laboral y medioambiental. Hay que intentar redistribuir el dinero al máximo y a la hora de regatear tener presente las horas de trabajo y el coste de los materiales para realizar el producto que queremos comprar. Un par de euros para nosotros significan 2 cafés (uno en una buena cafetería de Madrid), sin embargo ese dinero puede suponer una gran diferencia para el vendedor y su familia.

Tampoco hay que dejarse guiar por los estereotipos y las opiniones populares (ideas recurrentes en torno al crimen, el hambre, la miseria, las guerras en África…). Windhoek, sin ir más lejos, la capital de Namibia, es una ciudad muy limpia y organizada. Sirva como ejemplo que he vivido y viajado en ocho países africanos y nunca he tenido ningún incidente, sin embargo este año me han robado en una ciudad española.

Pregunta: ¿Hasta que punto influye la actitud del viajero a la hora de poder minimizar los impactos del turismo? ¿Pesan mucho los estereotipos?

Respuesta: El consumidor tiene la palabra final a la hora de elegir sus vacaciones, debe de ser consciente de que el producto o servicio que está comprando siga los principios del turismo responsable. De hecho, debe tener presente que su comportamiento en el destino influye muchísimo en la percepción de la comunidad hacia los extranjeros, pudiendo llegar a ser muy perjudicial si no se respetan las normas locales o provocando un rechazo hacia los turistas.

Pregunta: ¿Tienes cifras de llegadas de turistas españoles en Namibia? ¿Se nota un mayor o menor interés?

Respuesta: En Namibia el número de visitantes españoles ha descendido pero no tengo cifras. En Lesoto era muy pequeño, no creo que haya estadísticas disponibles. Con la copa del mundo ganada por España en Sudáfrica, si que ha aumentado claramente el número de turistas allí en los últimos dos años.

Pregunta: En las dos últimas ediciones de Fitur se ha celebrado Investour, un foro para promover inversiones turísticas en África bajo el paraguas del turismo sostenible. Al mismo tiempo, es sabido que normalmente el 80-90% de los beneficios que se generan con inversión extranjera en proyectos turísticos de países del Sur es repatriado a los países de origen de la inversión. ¿Es posible llegar a un equilibrio? ¿La inversión extranjera es la fórmula más adecuada?

Respuesta: Hay modelos de grandes resorts de sol y playa, normalmente ‘all inclusive’, que son los que además tiene esta tasa de repatriación de los beneficios, que aportan muy poco a la comunidad. A pesar de que crean puestos de trabajo, la mayoría temporales durante una época del año con lo que los empleados pueden atender a su familia durante el resto y se puede llegar a minimizar el impacto cultural en sociedades musulmanas, en el caso de turistas que incumplen unas mínimas normas de conducta, la realidad luego es que los impactos negativos son mucho mayores. Suelen ocupar un lugar en primera línea de playa o en parajes de gran valor medioambiental o paisajístico, los locales nunca van allí por lo que no hay ningún tipo de intercambio con los turistas, utilizan muchos recursos como el suelo o el agua y los trabajos mejor pagados que requieren mayor cualificación, siempre están ocupados por extranjeros.

No creo, por tanto, que el modelo actual del gran resort de playa sea la fórmula, sino que al contrario puede acarrear múltiples problemas. No solamente debido a la fuga de capital, sino también a la destrucción de fauna y flora, destrucción de los derechos de la comunidad sobre sus tierras, la corrupción (de los gobiernos y las empresas privadas), por el uso de agua y energía que estaba destinado a otros sectores o por la destrucción de sectores económicos tradicionales como la agricultura o la pesca. Además, según diversas investigaciones, muchos de estos beneficios que comentas ni tan siquiera van a los países de origen de la inversión, sino en muchos casos a paraísos fiscales.

Creo que, en este sentido, el modelo más adecuado de darse inversión de este tipo tiene que ser el de emprendedores extranjeros pequeños y medianos, siempre con la condición de ofrecer mejores condiciones laborales para la población local o de apoyar a otros emprendedores locales con menos recursos y oportunidades por sí solos, reinvirtiendo parte de sus beneficios en mejorar las condiciones de vida de la comunidad y fomentar un turismo a pequeña escala, en colaboración directa e indirecta con los habitantes del destino.


Formado en comunicación y turismo, fue en el sector turístico donde precisamente comenzó a apreciar la necesidad de un giro a la hora de viajar y practicar turismo. Considera que un viaje responsable no sólo se reduce a una adecuada práctica medioambiental, sino que debe resumir todas las habilidades que se suponen implícitas a las buenas relaciones personales, aunque no siempre es así. Tal vez resulte paradójico pensar que todo viaje debe convertirse en un intercambio social y cultural, pero... ¿por qué no intentarlo? Con experiencia profesional contrastada en medios de comunicación y en entidades públicas y privadas dentro del sector turístico, es uno de los fundadores de Ecotumismo y lleva la gestión editorial y coordinación de proyectos desde su puesta en marcha en 2009. En esta última etapa de su vida profesional ha adquirido experiencia nacional e internacional en el marco de proyectos vinculados al turismo responsable trabajando como consultor freelance a través de Ecotouristing. Además ha adquirido un notable conocimiento de la realidad actual del sector del turismo rural en España, gracias a su trabajo como responsable de comunicación y coordinación de proyectos con la Fundación Ecoagroturismo. A principios de 2013 se ha incorporado al equipo del portal de turismo temático Turinea para dar soporte en tareas de comunicación y marketing, además de desarrollar el proyecto Rutas turísticas y Paisajes Sonoros. Una innovadora iniciativa para poner en valor una red de rutas turísticas basadas en experiencias sensoriales etnográfico-culturales y ambientales, con la premisa de fomentar un tipo de turismo responsable y sostenible. Se enfatizará el carácter innovador del proyecto a través de herramientas sonoras al servicio de las nuevas tecnologías, que servirán como elemento clave de conservación cultural, como instrumento de promoción y como hilo conductor de las diferentes propuestas.

Opiniones

  1. cristina Says: julio 5, 2012 at 1:53 pm

    Me ha gustado mucho la entrevista de Paula Díaz. Estoy de acuerdo con ella en que el modelo actual de gran resort de playa no es bueno.
    Gracias por recordarnos que nuestro comportamiento en el destino final influye mucho y que cuando viajamos tenemos que ser muy responsables con nuestos actos

    Gracias por la entrevista Paula

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