Soluciones de la agroindustria alimentaria: trigo transgénico para los celíacos Ecología

Hace unos días se conocía a través de los medios de comunicación que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España, ha desarrollado un pan de trigo modificado genéticamente, con la particularidad de que es potencialmente apto para la mayoría de los celiacos y personas con otras intolerancias al gluten. Me parece que era cuestión de tiempo que llegase algo así. Antes de entrar en el análisis del enfoque y de la solución, cabe reseñar algunos datos más que relevantes sobre este trastorno alimentario.

La enfermedad celíaca es, hoy en día, la patología crónica intestinal más frecuente en España, hasta el punto de que afecta a una de cada 100 personas. En el mundo, se estima que hay un afectado por cada 266 habitantes, muchos de los cuáles ni tan siquiera han sido diagnosticados. Este crecimiento a nivel mundial está creando un segmento de mercado muy potente. En Reino Unido, el mercado de productos sin gluten crece por encima del 15% año tras año y en Canadá, según un estudio de 2012, las ventas de estos alimentos alcanzaron 333,2 millones de euros, cifra que supone un crecimiento anual del 27%. Primera frase para la reflexión: los celíacos hace tiempo que se han convertido en un importante nicho para hacer negocio.

La enfermedad celíaca se debe a un trastorno autoinmune, cuyo responsable es una parte del gluten de trigo, cebada y centeno. En la actualidad el único tratamiento efectivo disponible es una dieta libre de gluten  de  por  vida, algo que supone un grave trastorno para estas personas. Según investigadores del CSIC, «las versiones transgénicas (del trigo) compensan el déficit de gliadinas aumentando su contenido en otras proteínas presentes en el grano, no relacionadas con la celiaquía, y ricas en lisina, un aminoácido esencial para los humanos y que ha de incluirse en la dieta, ya que el organismo no lo genera de forma natural”. Segunda frase para la reflexión: no van a perder el tiempo en vendernos las bondades de este nuevo trigo transgénico, con nuevas y mejores propiedades incluso que el trigo “normal”.

¿Por qué es un grave trastorno para los celíacos mantener una dieta libre de gluten? Hasta que uno no es consciente de su trastorno y no tiene que cambiar sus hábitos alimenticios, no se da cuenta de hasta qué punto el gluten está presente en nuestras vidas. Pensemos en esos panes blancos (corteza fina, gran volumen, corta vida) que salen a granel en las grandes superficies comerciales, los alimentos precocinados, la presencia de aditivos en forma de proteínas vegetales, fécula, almidón… los celíacos no sólo no pueden comer pan, pasta o bollería, tampoco pueden comer en muchos casos embutidos, salchichas o patés, por sólo poner unos ejemplos. Eso por no mencionar que la cesta de la compra para los celíacos cuesta un 315% más, según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE). Tercera frase para la reflexión: los hábitos alimenticios de hoy en día y la industria agroalimentaria tienen mucho que decir en el auge de este trastorno en los últimos años.

trigo

Al hilo de esto último, hay algún dato demoledor. Según un estudio de 2008 realizado en Finlandia, se ha establecido que la incidencia o prevalencia de la enfermedad celíaca en personas mayores era más del doble que en la población general. Eso significa que no se tiene porqué nacer celíaco, sino que tus hábitos alimenticios y sobre todo aquello que comes puede influir en que adquieras la patología. Es más, desde 1974, en Estados Unidos la incidencia de la celiaquía se ha duplicado cada quince años, es decir, que se trata de un problema en que los últimos 40 años va a más. Al mismo tiempo, según la FAO a lo largo del siglo XX (y especialmente en el último medio siglo) se han perdido el 75% de las especies vegetales genéticas en el mundo.

Hablando específicamente del trigo, hay algunas cifras desalentadoras. En Grecia, en los últimos 50 años se ha perdido el 95% de las variedades locales de trigo. En China, desde 1949 han desaparecido más de 10.000 variantes diferentes de trigo y en España hemos ido por el mismo camino. De las 1.300 especies reconocidas hace un siglo, más de un tercio hoy han desaparecido y de las que quedan una amplia mayoría están en riesgo de extinción o de irreversible erosión genética. He podido hablar estos últimos días con agricultores que trabajan en la recuperación de algunas de estas variedades locales de trigo, como es el caso de la candeal (xeixa) en Mallorca, reconocida dentro del Arca del Gusto Slow Food, que hablan de la inocuidad o muy baja incidencia del gluten en trigos como este.

Una tesis avalada incluso por estudios a nivel internacional. Variedades que están mejor adaptadas a las condiciones climatológicas y edafológicas de un territorio, pero que poco a poco fueron siendo apartadas debido principalmente a su baja productividad. Cuarta frase para la reflexión: no es nada descabellado trazar un paralelismo entre la desaparición de variedades autóctonas de trigo y el auge de la celiaquía, ni tampoco del papel de la industria agroalimentaria en ello.

Que cada uno saque sus propias conclusiones y actúe en consecuencia. Como siempre, se opta por la solución rápida y al servicio del interés de mercado. Los cultivos transgénicos atentan contra la soberanía alimentaria, refuerzan el control de la alimentación mundial por parte de unas pocas multinacionales y están detrás de muchos problemas alimentarios, por no hablar de otros tantos efectos socio-económicos o en el medio ambiente. Un trigo modificado genéticamente, más que una solución, parece un parche interesado por parte de los mismos de siempre.


Formado en comunicación y turismo, fue en el sector turístico donde precisamente comenzó a apreciar la necesidad de un giro a la hora de viajar y practicar turismo. Considera que un viaje responsable no sólo se reduce a una adecuada práctica medioambiental, sino que debe resumir todas las habilidades que se suponen implícitas a las buenas relaciones personales, aunque no siempre es así. Tal vez resulte paradójico pensar que todo viaje debe convertirse en un intercambio social y cultural, pero... ¿por qué no intentarlo? Con experiencia profesional contrastada en medios de comunicación y en entidades públicas y privadas dentro del sector turístico, es uno de los fundadores de Ecotumismo y lleva la gestión editorial y coordinación de proyectos desde su puesta en marcha en 2009. En esta última etapa de su vida profesional ha adquirido experiencia nacional e internacional en el marco de proyectos vinculados al turismo responsable trabajando como consultor freelance a través de Ecotouristing. Además ha adquirido un notable conocimiento de la realidad actual del sector del turismo rural en España, gracias a su trabajo como responsable de comunicación y coordinación de proyectos con la Fundación Ecoagroturismo. A principios de 2013 se ha incorporado al equipo del portal de turismo temático Turinea para dar soporte en tareas de comunicación y marketing, además de desarrollar el proyecto Rutas turísticas y Paisajes Sonoros. Una innovadora iniciativa para poner en valor una red de rutas turísticas basadas en experiencias sensoriales etnográfico-culturales y ambientales, con la premisa de fomentar un tipo de turismo responsable y sostenible. Se enfatizará el carácter innovador del proyecto a través de herramientas sonoras al servicio de las nuevas tecnologías, que servirán como elemento clave de conservación cultural, como instrumento de promoción y como hilo conductor de las diferentes propuestas.

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