La Graciosa, un paraíso impasible al paso del tiempo

Durante una época, mi verano no comenzaba “oficialmente” hasta que no pisaba La Graciosa. Como si de un escuadrón del ejército se tratase, allí íbamos nosotros armados hasta las cejas con sacos de dormir, aislantes, casetas, mantas, toallas, mochilas, cacerolas, campings gas defectuosos, cañas de pescar y todo tipo de utensilios necesarios para pasar una mágica semana del mes de julio acampados en la playa, a las afueras de Caleta de Sebo, la única población habitada de La Graciosa. Para los que no la conozcan, más que de una simple isla, hablo del auténtico paraíso desconocido de las Canarias.

Echar la vista atrás y respirar buenos recuerdos puede ser uno de los mejores ejercicios vitales que hay. Ahora que los años van pasando y que, por suerte o por desgracia, todos nosotros, los ‘colegas’ de siempre, vamos cogiendo rumbo en la vida, pensar en buenos momentos es pensar, inevitablemente, en esas semanas de acampada en La Graciosa. Semanas en las que combinábamos las verbenas de las fiestas del Carmen con los atractivos naturales de una isla hecha para desconectar y aislarte de cualquier preocupación posible. Podíamos habernos alquilado un apartamento o un albergue, que tampoco es que haya muchos allí, pero nuestro matrimonio con la naturaleza salvaje de la isla no hubiese sido el mismo.

Vista aérea de Lanzarote y de La Graciosa, al norte

La Graciosa tiene tan sólo 27 kilómetros cuadrados y es la mayor de un grupo de islas e islotes ubicados al norte de Lanzarote que, junto con Alegranza, Montaña Clara y los islotes de Roque del Este y Roque del Oeste, conforman el archipiélago Chinijo. Su capital, Caleta de Sebo, tiene una población estable durante todo el año de aproximadamente 500 habitantes, aunque en determinadas épocas del verano puede llegar hasta los 2.000. La mayoría de estos 500 habitantes se dedican a la pesca, aunque el incipiente turismo se va abriendo paso como una alternativa de fuente de ingresos, siempre en su justa medida.

La isla sólo puede ser visitada por vía marítima a través de barcos particulares desde la cercana Playa de Famara en Lanzarote o en uno de los ferrys de las líneas marítimas Romero, que la unen con la norteña población de Órzola en Lanzarote. La vida allí ha cambiado mucho en los últimos años, sin duda gracias al empuje de su mítica alcaldesa Margarona, mejorando las condiciones y el hábitat de los gracioseros. Hoy en día, la isla cuenta con puerto nuevo, escuela, luz eléctrica, teléfono e, incluso, agua corriente, algo inimaginable en esos tiempos no muy lejanos en los que los pescadores se lanzaban a la mar, faenando durante largos períodos frente a las costas africanas, mientras el resto de la familia esperaba paciente el retorno a casa.

La pesca ha sido siempre el eje en torno al que ha girado la vida de los gracioseros

El verdadero tesoro del archipiélago Chinijo es su plataforma marina, que cuenta con una incalculable biodiversidad de flora y fauna y que ha propiciado el gran cambio para la vida de La Graciosa y sus habitantes de un tiempo a esta parte. Y es que en mayo de 1986 la zona se declaró Parque Natural Marítimo y Terrestre del Archipiélago Chinijo y en 1995 Reserva Marina, un área que con sus más de 70.000 hectáreas es la más extensa de este tipo en toda Europa. Los fondos de los islotes y los alrededores acogen un ecosistema de gran riqueza, con especies típicas atlánticas, mediterráneas e, incluso, tropicales, pero también muy frágil. El problema es que hay mucha variedad de especies pero pocos individuos de cada una, sin duda, un problema derivado de la sobrepesca que durante muchos años asoló el espacio que hoy está protegido.

Barquitas de pesca en Caleta de Sebo

Barquitas de pesca en Caleta de Sebo

Durante algunos años, la especulación urbanística también planeó sobre La Graciosa pero, afortunadamente, Pedro Barba ha sido el único núcleo habitable de la isla que se llegó a construir al margen de Caleta de Sebo y hoy sólo acoge a gente en verano. Con muchas restricciones, en la actualidad sólo se permite construir en Caleta de Sebo, que recibe al visitante con sus calles de arena en donde el tiempo no sólo parece estar detenido, sino que transmite la sensación de que nunca echó a andar.

Calles de arena en Caleta de Sebo

La consecuencia de siglos de aislamiento es que La Graciosa se ha convertido en un lugar tranquilo y salvaje donde perderse, aislarse del mundo exterior y disfrutar de la naturaleza en su máxima esencia. La costa, plagada de playas vírgenes y rincones de gran belleza donde disfrutar de unos increíbles baños o de un rato de buceo, tiene sus máximos exponentes en la playa de las Conchas, frente al islote de Alegranza en la cara norte de la isla, y la de Montaña Amarilla, un auténtico regalo para los sentidos.

La playa de Las Conchas, a la izquierda, y Montaña Amarilla, a la derecha

Pero a día de hoy, La Graciosa y sus habitantes se enfrentan a los nuevos tiempos y a una situación que, para sus gentes, no deja de ser contradictoria. Los mismos pescadores que, durante años, han marcado sus propias leyes, se enfrentan ahora a una realidad restrictiva, que a su vez protege el mismo ecosistema que les ha dado de comer hasta hace no mucho. Y todo con el trasfondo de un nuevo invitado, el turismo, que ha de verse como una oportunidad de crecimiento y diversificación económica, siempre bajo la óptica del respeto al medio natural, auténtica joya de la isla. La consolidación de un turismo sostenible con el destino y responsable por parte del que visita, que proteja y de valor a esta riqueza, es el único camino posible para el futuro.

Acerca de

Formado en comunicación y turismo, fue en el sector turístico donde precisamente comenzó a apreciar la necesidad de un giro a la hora de viajar y practicar turismo. Considera que un viaje responsable no sólo se reduce a una adecuada práctica medioambiental, sino que debe resumir todas las habilidades que se suponen implícitas a las buenas relaciones personales, aunque no siempre es así. Tal vez resulte paradójico pensar que todo viaje debe convertirse en un intercambio social y cultural, pero... ¿por qué no intentarlo? Con experiencia profesional contrastada en medios de comunicación y en entidades públicas y privadas dentro del sector turístico, es uno de los fundadores de Ecotumismo y lleva la gestión editorial y coordinación de proyectos desde su puesta en marcha en 2009. En esta última etapa de su vida profesional ha adquirido experiencia nacional e internacional en el marco de proyectos vinculados al turismo responsable trabajando como consultor freelance a través de Ecotouristing. Además ha adquirido un notable conocimiento de la realidad actual del sector del turismo rural en España, gracias a su trabajo como responsable de comunicación y coordinación de proyectos con la Fundación Ecoagroturismo. A principios de 2013 se ha incorporado al equipo del portal de turismo temático Turinea para dar soporte en tareas de comunicación y marketing, además de desarrollar el proyecto Rutas turísticas y Paisajes Sonoros. Una innovadora iniciativa para poner en valor una red de rutas turísticas basadas en experiencias sensoriales etnográfico-culturales y ambientales, con la premisa de fomentar un tipo de turismo responsable y sostenible. Se enfatizará el carácter innovador del proyecto a través de herramientas sonoras al servicio de las nuevas tecnologías, que servirán como elemento clave de conservación cultural, como instrumento de promoción y como hilo conductor de las diferentes propuestas.

5 comentarios

  1. Natalia

    Hola, muy buena descripción de la graciosa y sin duda todo es verdad! Siempre he ido pero a un apartamento y me gustaría saber si a la hora de acampar puedes irte a otras playas y dejar todo allí o como hacías tu? porque me da un poco de miedo dejar todo allí sin nadie e irme a las conchas por ejemplo. Un saludo y gracias de antemano.

  2. Hola Natalia:

    Siempre que no dejes las cosas de más valor y que le pidas a los “vecinos” de caseta que le echen un ojo a tus cosas, no hay mucho que temer.

    Nosotros al menos hacíamos esto… Espero que disfrutes de La Graciosa!

    Un saludo

  3. ainhoa

    Hola mi nombre es ainhoa, y me voy 4 dias a la graciosa en agosto, y puesto que no he encontrado ningun lado para quedarme he optado por acampar, me gustaria saber como va la cosa porque la verdad no tengo ni idea, solo lo he reservado por internet, pero no se como es nda.. aver si alguien que sepa me podria decir si esta muy lejos del pueto de la graciosa, si hay algun vigilante para las cosas o no se algo de como va eso de acampar ahi…gracias

  4. Macarena Rubio

    No estoy de acuerdo con lo de “sin duda, todo verdad”. Sólo se puede dormir una noche en el camping de isla graciosa, al menos en verano… ¿Cómo es que acampasteis una semana? No se, o hay una explicación que desconozco, o es mentira que acamparais una semana…

  5. Hola Macarena,

    Acampamos en la playa de El Salado, a las afueras de Caleta de Sebo, el único lugar de la isla donde se puede acampar pidiendo permiso previamente y como máximo durante siete día (una semana).

    En este enlace tienes la información: https://www.reservasparquesnacionales.es/real/ParquesNac/usu/html/detalle-actividad-oapn.aspx?cen=8&act=8

    Saludos,
    Javier Tejera

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